Los acontecimientos de Mayo de 1.810 en Buenos Aires, iniciaron un proceso de transformaciones que, en mayor o menor medida, afectaron a todo nuestro país.
Como oleadas que se desplazaban a la velocidad de los jinetes mensajeros. Las novedades se esparcían por las distintas regiones. A la misma velocidad, las reacciones de las poblaciones volvían al puerto.
Visto desde Buenos Aires, el país se extendía hacia el Norte y hacia el Oeste. En cada ciudad se sucedían los funcionarios de gobierno con distintas tendencias. Incluso hubo separatismos. En la ciudad porteña, a continuación de la Primera Junta asumieron la administración el primer y el segundo Triunvirato. Luego el gobierno se hizo unipersonal con un Director Supremo.
Era imprescindible que las Provincias Unidas del Río de la Plata se pusieran de acuerdo y elaborasen proyectos para todos. Se decidió reunir a los representantes designados por cada provincia en la ciudad de Tucumán. Representaron a Santiago del Estero Pedro León Gallo y Pedro Francisco de Uriarte, ambos sacerdotes, nacidos en nuestra provincia.
El Congreso de Tucumán sesionó a partir de Marzo de 1.816, presidido por distintas personalidades nacionales. Tomó decisiones importante para la nueva nación, pero el momento culminante se dio el 9 de Julio de 1.816, cuando el sanjuanino Francisco Narciso Laprida presidió la sesión que declaró, con acta escrita en castellano, traducida al aymara y quechua, que nuestro país sería una nación libre e independiente del rey de España.
El 9 de Julio es el día para rendir homenaje a los próceres del Congreso. Todos los días del año son propicios para trabajar por la independencia personal, de la comunidad a la que pertenecemos, y de toda la nación. Es un acto de amor.
8 de Julio de 2.008.