


Decía un paisano shalacu, saladino, de las riberas del río Salado. Es que se había anoticiado de la celebración de “Señor Octubre” que hacen los pueblos guaraníes, y pensó que sería lindo celebrarlo en su casa también, como una forma de agradecer por que a su familia no le faltaba el alimento y en general estaban bien él y su gente. No sabía cómo hacen los paraguayos la comida que ellos llaman “jopara”, pero recordó que un buen locro, un lindo asado y unas ricas empanadas sirven para cualquier festejo, especialmente cuando aún no empezaron los fuertes calores, así que el Miércoles regaló a familia y amigos con una mesa abundante, en la que no faltaría después una amena guitarreada entre gente que comparte afectos y el amor por la música del pago.
Los días siguientes continuó con las tareas habituales en su campo, que no es muy grande, pero le rinde bien. El Domingo, primer Domingo de Octubre, fue a la fiesta del Tanicu en El Pirucho, junto a la margen derecha del río Salado. Temprano, la gente de la casa había preparado un rico y abundante asado “al pozo”, pacientemente cocinado durante las horas matutinas, en un hoyo de un metro de profundidad, que fuera previamente calentado durante casi toda la noche con fuego de leña. Fue una tarde de alegría, canto, música y danza, después de una abundante mesa comunitaria.
“Cay can una tradición ckáaj carani en Salavina” (Esta es una tradición que yo he visto en Salavina), dice Don Sixto Palavecino en su chacarera Una tradición, en la que nos dice que cada primer Domingo de Octubre hay que ser pródigo para evitar la pobreza que trae el duende de la carestía, el Tanicu. Don Sixto nos advierte: “Primer Domingo de Octubre, no nos descuidemos más”. Hace unas décadas, un grupo de tradicionalistas cordobeses, encabezado por el Dr. Roberto Santillán Patiño, consiguió hacer resurgir la fiesta comunitaria de El Tanicu en el primer Domingo de Octubre, tradición que hasta entonces era celebrada por unas pocas familias.
La fiesta fue creciendo, con la participación de cantores y músicos sacheros de Salavina y de otros lugares de la provincia, todos folcloristas auténticos, muchos de ellos quichuistas, y otros que aprendían lo suficiente como para el canto de piezas en quichua o de versiones en quichua de obras conocidas.
La fiesta fue creciendo, los médicos cordobeses dejaron de ser los organizadores, pasando a serlo una escuela y la comisión municipal.
La Fiesta del Tanicu creció más, con la actuación de grandes figuras folclóricas contratadas por el organismo de Cultura. Para vender más entradas, se decidió cambiar el día en que se haría la celebración: La fiesta pasó del primer Domingo al tercer Domingo de Octubre, pues el personal estatal de la Provincia cobraba el sueldo el día 10 de cada mes. La música local, bien criollita y con canto quichua incluido, tenía lugar al comienzo del espectáculo, bajo el Sol fuerte de mediados de Octubre, y los artistas pagados actuaban cuando la temperatura estaba mejor, hacia la noche. El objetivo de homenajear al mítico Tanicu, fue reemplazado por el de vender mucho, ya que las figuras nacionales cobran mucho por cada actuación.
Gente tradicionalista y memoriosa de Salavina, decidió no seguir adhiriendo al Tanicu del tercer Domingo de Octubre y a la fiesta de bailes varios que caracterizan al Festival del Tanicu, que se hace cada tercer Domingo de Octubre, mientras que cada primer Domingo de Octubre, muchas familias salavineras prefieren quedarse en casa para compartir una mesa abundante con sus afectos más cercanos.
06 de Octubre de 2026.
