


Dijo don Sixto Palavecino a Elpidio Herrera y Leandro Lovato. Antes, don Sixto les había dicho: “Lovatito, Elpidio: ¡Anchuchischa cha terosta!” Es que estaba por grabar con el genial atamishqueño Elpidio Herrera y el músico santafesino Leandro Lovato, en una unión musical de sachaguitarra y violín. Esa grabación del gato El canto del tero fue incluida en el disco compacto Por la misma huella, de Marzo de 2007. En ese disco, don Sixto decía al comienzo del disco, para quien escuchase:”Les invito a seguir por esta huella, mostrándole al mundo nuestra verdadera identidad”. Toda una exhortación a seguir siendo y pareciendo santiagueños y argentinos.
Participan en el disco: Los Hijos de Sixto, Elpidio Herrera, Los Hermanos Lovato; don Sixto canta la chacarera Dulzura quichua. Este disco sería la última grabación de don Sixto Palavecino. Para entonces, su salud ya estaba bastante deteriorada y falleció veinticinco meses después, el 24 de Abril de 2009.
Don Sixto pedía a Elpidio y Leandro que hicieran ir a unos bulliciosos teros, pues quería tocar sin el reclamo de este hermoso animalito de las pampas.
Unas décadas antes, había homenajeado al tero con el gato que inicialmente era solamente instrumental y llamado “El tero” a secas, y que al ser registrado en SADAIC el 17 de Mayo de 1976, ya tenía letra de Cacho Lobo, con la música de don Sixto Palavecino, y su nombre definitivo fue El canto del tero.
El nombre del ave que en Argentina llamamos tero, o tero tero, o terutero, se origina en la voz del animalito, que grita algo parecido marcando presencia, o avisando que está en su territorio en una planicie, o anunciando que va a tratar de alejar a los intrusos haciendo vuelos rasantes sobre la cabeza de quien tenga la osadía de acercarse a donde el terito armó su nido. El nido es muy sencillo y está en una pequeña hondonada en un campo plano y con pastos bajos. Las canchas de futbol suelen ser un lugar preferido por los teros para anidar.
El tero es un ave muy bonita, de unos 30 centímetros de estatura, con patitas largas de color rojo; parece tener un antifaz, también cerca del pico su plumaje es negro, al igual que la parte central de su pecho y su abdomen. Tiene en la cabeza una pluma delgada que sobresale hacia atrás. La cola, el lomo, el dorso de las alas y la cabeza, son de color verde oliváceo. Casi todo el abdomen y el pecho son blancos. Cacho Lobo dice en la letra del gato: “Por el llanto tiene ojos rojizos, sólo calza chaleco y corbata”.
El gato El canto del tero se hizo muy popular en Argentina como tema instrumental, una invitación para que los músicos hagan bailar a la gente. El Chaqueño Palavecino, cantor salteño de la región que forma parte del Gran Chaco, lo grabó cantado, después de haber recibido la letra de manos del guitarrista santiagueño Jorge “Calambre” Rojas, y durante un tiempo lo difundió por la Argentina y sur de Bolivia, donde gustan mucho de la música santiagueña.
Hace pocos años, un músico y cantor boliviano cambió la letra de este gato, lo canta con un título parecido al original y lo anuncia como letra propia y música de Sixto Palavecino. Hace poco tiempo, apareció otro músico boliviano que afirma ser el creador de El canto del Tero. Al haber sido registrado legalmente poco tiempo después de su creación, hace medio siglo, esta obra musical está protegida contra plagios, así que los santiagueños podríamos quedarnos tranquilos en ese sentido.
El tero es una ave zancuda sudamericana que está en varios países, pero el gato El canto del tero es santiagueño, con música de don Sixto Palavecino, de Salavina, y letra de Amadeo Antonio Lobo, de Estación Laprida, departamento Choya.
14 de Abril de 2026.
