Pregunta Don Sixto Palavecino en Lamento de chacarera, cuya letra y música son suyas. Enseguida agrega: “De seguro por tus hijos, que se alejan y te olvidan”.
No es un reproche a quienes se van a vivir en otros pagos, cuyas motivaciones suelen ser laborales, aunque también suelen irse del pago natal por afán andariego. Hay gente santiagueña que nunca dejó la tierra natal, hay quienes se van y vuelven de un modo cíclico; también hay quienes se van y vuelven cada vez que pueden, y hay quienes se van para vivir definitivamente en otros lugares.
Entre los santiagueños que se han ido determinados a vivir en otras tierras, hay quienes no volvieron jamás por propia decisión, y hay quienes no pudieron volver. También está la gente que volvió a su terruño en el ocaso de su vida.
En el mundo hay gente que, por diversas razones, se aleja físicamente de su querencia, y Santiago del Estero no es la excepción. Hay quienes se alejan porque sienten que no les queda otra salida; también hay quienes se van para ver qué pasa en otros lugares, para verificar si es como cuentan los que se fueron y vuelven ocasionalmente de visita.
Entre los santiagueños que se han ido a vivir lejos, hay muchos que allá se sienten más santiagueños que en su propio terruño y llevan con orgullo su gentilicio. Ellos desean lo mejor para su lugar de origen y suelen generar hechos concretos para contribuir a que el lejano pago mejore; lo hacen por añoranza y porque en su lugar de origen quedaron muchos seres queridos muy cercanos.
Los santiagueños añoradores de su pago, acostumbran encontrarse con otra gente en igual situación, entre los cuales suele haber parientes; así forman centros de residentes y otros grupos con los que gustan reunirse periódicamente, muchos de ellos todos los fines de semana. Así, entre gente querendona del pago querido, ha tomado forma una comunidad santiagueña muy activa y con fuerte presencia en las grandes ciudades, especialmente en Buenos Aires.
En los medios de difusión, la propaganda bombardea ofreciendo todo tipo de productos. Entre esos productos, hay elementos culturales totalmente ajenos a nuestro modo de ser criollo y, en nuestro caso, específicamente santiagueño.
Las ofertas siguen y siguen a lo largo de los años, dando lugar a una conclusión lógica: Si hay quien vende, es porque hay quien compra. Los medios de difusión masiva intentan convencernos de que aceptar sus ofertas son lo mejor que podríamos hacer, y logran convencer a muchos.
Calculamos que, en general, la gente es selectiva con la propaganda, así que no va por la vida “comprando todo lo que venden”, sino que elige en mayor o menor medida qué va a comprar, o qué rasgo cultural va a adoptar. Los difusores de pueblo grande o chico, también tienen un margen de elección que va marcando su rumbo cultural y laboral. El hecho es que son los medios de difusión masiva, en sus distintos niveles de audiencia, los que cada día siembran lo que el público va a cosechar o no.
No son cosa nueva las campañas para que la gente siga modas, incluso en lo musical. Lamento de chacarera ha sido registrada hace más de medio siglo, y no hablaba de una situación recién generada. No es noticia nueva la pérdida de terreno por parte de la chacarera y las manifestaciones netamente santiagueñas, ante el avance de expresiones totalmente ajenas o algunas que tenían cierto arraigo y han sido modificadas.
Cuando nos dicen que la cultura no puede ser estática, que la música debe renovarse, que el habla también debe ir mudando, da la impresión de que esos interlocutores son personas que no han sabido observar, que por desconocimiento o por soberbia nos subestiman.
No es obligación que lo que esté vivo deba ser matado, y no lo decimos por seres orgánicos solamente, sino especialmente por cualquier manifestación cultural. Somos conscientes de que el gusto musical va ampliándose, buscando y agregando algo cada tanto o en forma lenta y persistente.
Lo que deba llegar como manifestación folclórica nueva, debería surgir desde algún patio para extenderse entre el pueblo, y no caer como lluvia desde las alturas monetarias de quienes reciben ganancias económicas con lo que llaman folclore. En fin… son tan criollos que dicen “folk”.
01 de Abril de 2025.